Iglesia de San Miguel

Iglesia de San Miguel

Iglesia de San Miguel

Da nombre al Barrio de Arriba o de San Miguel de Arcera, se halla situada a la entrada del pueblo en plena mata, en un enclave muy acogedor, bajo un gran roble que le da cobijo.

Aunque ha sufrido numerosas remodelaciones, arreglos y abandonos conserva en su mayoría un estilo románico sencillo y popular de fines del s.XII, principios del XIII, que se advierte por ejemplo en el arco apuntado del pórtico o en los canecillllos de proa de nave.

Tiene una esbelta espadaña de tres bloques, con tres troneras, dos campanas, arco de acceso al pie, guardapolvos sencillos y una hermosa cruz trilobulada de una sola pieza calada en su centro, coronando la torre.

En la cabecera otra  más pequeña. En el interior, se observa en el arco entre el pórtico y la iglesia propiamente dicha, que debió ser en otro tiempo mayor, viéndose incluso canecillos colgados. En el pórtico se encuentra el baptisterio con una preciosa y enorme pila bautismal que se ha salvado al expolio quizás por su tamaño. No tuvo  tanta suerte la pila de agua bendita que desapareció allá por el año 92.

Mantiene estructura de una sola planta con bóveda de cañón de mampostería. En el espacio de la nave central existe un pequeño coro a los pies por donde debía existir acceso anteriormente, hoy cegado por mampostería y un pequeño ventanuco. Dicho coro se diferencia del resto  de la línea del suelo y la separación de dos pequeñas cancelas de mampuesto. El resto del pavimento es de grandes losas de piedra bajo las cuales hay enterramientos.

Iglesia de San Miguel

Iglesia de San Miguel

La bóveda está encalada, lo mismo que las paredes y ábside sobre la que hay pintadas en colores ocres figuras geométricas, grecas y la inscripción del adecentamiento de 1798 (“esta obra seizo siendo cura i beneficiado Don Francisco Antonio Salces Mantilla // A onra de Dios nuestro señor y del glorioso San Miguel año de 1798”)

El  ábside o cabecera es cuadrado y parece haber tenido una  especie de saetera cegada al exterior oculta en su interior por el retablo.

El retablo conserva tan solo su estructura pues las imágenes se llevaron a buen recaudo al Museo Diocesano Regina Coeli de Santillana del Mar. Los de buena memoria aún recuerdan cuando se celebraba misa y que San Miguel matando al demonio con la Horca, presidía el altar. Se dice que había una momia de una monja que con el tiempo se había quedado pequeña y que quienes están enterrados en su interior son curas y obispos.

A la capilla, añadida posteriormente, se accede bajando un pequeño escalón, donde se lee hoy malamente, maltratada por una gotera, la fecha de 1624 (“esta obra se hizo año de 1624”). Tiene un pequeño ventanuco que ilumina tenuemente a quien se disponía a preparar el oficio. Bonitos armarios y suelos de madera de los que hoy no queda ni la carcoma.

En el exterior se complementa el bello rincón que ocupa la iglesia, con una baranda de piedra que invitaba a sentarse y charlar una vez salidos de la misa. Desgraciadamente hace tres años se echó abajo al meter una máquina para quitar  el escombro, lo que llevaba allí siglos en un minuto terminó por destruirse. Costaría muy poco recuperar un enclave tan acogedor, con tan solo volver  a colocar las piedras en su sitio.

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