Resumen Excursión a la Cotorra (28-03-2010)

Hueso pálido el rastreador, nos explicó en primer lugar que el nombre de Valdeprado del Río, proviene de Val de Prata Macedonica, es decir, de los terrenos que recibió la LEGIO IIII MACEDONICA tras su victoria en las Guerras cántabras, para que apacentasen sus caballerías.

Nos reunimos junto al pilón del Barrio de Arriba de Arcera.

Uno de los objetivos de la excursión era conocer las flores de bosque más comunes de los bosques caducifolios, más conocidas como “primeras flores”, porque tienen que arriesgarse a florecer en pleno invierno cuando los árboles aún no tienen la hoja.

Nada más empezar pudimos ver ya laCelidonia.

Campo a través el pelotón se estiraba y allí pudimos ver los primeros lirones (Narcissus bulbocodium), heléboros fétidos y verde.

En el alto junto al Montezuco encontramos fósiles y Narcisos odoratus; desde este punto las vistas son magníficas: vemos Valdeolea, El Endino, Valdecebollas, hasta incluso el Curavacas, la Lora, Biguenzo,…

Parada para entender lo que es un bosque y nos adentramos de lleno en el rebollar.

Tras aprender los rastros dejados por corzos y jabalíes llegamos al hayedo de La Cotorra, donde vimos Diente de perro; pero siendo ya sin darnos cuenta ya la hora de comer, quienes teníamos dientes y caras de perro eramos ya todos nosotros, así que paramos y reparamos fuerzas en La Ermita de Los Remedios.

Después de la correspondiente siestecilla y tertulia, reanudados la marcha a través del hayedo, encontramos en este tramo Narcisos pseudonarcissus, que aún estaban empezando a florecer, raspaneras y pedregales, monte a través, para llegar finalmente a la pista de los pinos.

Vimos La Aldea y, como no íbamos mal de tiempo, y el otro, el meteorológico, parecía respetarnos, decidimos bajar al río para contemplar el impresionante paisaje de un Ebro totalmente natural y salvaje y ver también la irreparable pérdida de los ejemplares de roble albar centenarios quemados este verano.

Siguiendo el camino tradicional de La Aldea a Arcera, llegamos a través de Trasdecampo de nuevo a los coches.

Se fue marchando la gente, pero la guinda fue la pareja de águilas culebreras que se acercaron a despedirnos o a saludarnos, porque ellas acababan de llegar, pues resulta han sido junto a la que vimos en Pozazal las primeras observadas esta primavera en Cantabria.

Publicado el 17/04/2010 en EXCURSIONES y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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