Hábitats de Arcera: donde el bosque se regenera solo

La primera impresión que se lleva el visitante observador al llegar a Arcera, es que toda ella es naturaleza, o más bien natural, y no le falta razón.

Sin embargo, no es uniforme,  y aunque predominan los bosques, posee una gran variedad de paisajes y hábitats, que llevan consigo a su vez una gran BIODIVERSIDAD, tanto botánica como faunística.

Se podrían clasificar a grandes rasgos, en los siguientes, identificados cada uno con el lugar del pueblo en el que son más significativos:

REBOLLAR (Quercus pyrenica). LA MATA ENCIMERA

Robledal de rebollas o  Matorru

Es el tipo de bosque más extenso de Arcera, son las conocidas normalmente como Matas o Rebollares: La Mata, La Mata encimera, El Rebollar

La Mata encimera es un ejemplo de bosque de rebollos en fase de regeneración natural; es el roble más abundante, aunque no existen árboles de gran porte a causa de las repetidas quemas y de las cortas para leña.

El rebollo o rebolla, no suele sobrepasar los 25m. Sus hojas tienen lóbulos profundos y tacto afieltrado por los pelos que las cubren; su bellota en el extremo tiene un corto pedúnculo. A veces forma masas impenetrables, amatorraladas, debido a su capacidad de emitir brotes de raíz o chirpiales. Entre el sotobosque claro crecen los ráspanos y las mayetas.

Es muy importante para la fauna y en él encontramos animales como el gato montés o la marta, y cada vez mayor número de rapaces forestales BIOINDICADORAS de una mayor calidad del bosque:  halcón abejero, el águila culebrera, aguililla calzada.

Es el lugar de encame diurno del corzo, refugio del tasugo y de infinidad de pajarillos y otros animales de bosque como el cárabo, la garduña, el chochín, el reyezuelo, la curruca capirotada, la paloma torcaz, el chotacabras gris, los carboneros, herrerillos, pinzones, trepadores azules, agateadores, mitos, etc.

Entre las plantas son destacables el lirio de los valles, la azucena martagón,  el narciso trombón, el narciso triandrius, el sello de salomón, la mercurial perenne, etc.

QUEJIGAR (Quercus faginea): El MONTEZUCO

El QUEJIGAR es uno de los bosques más importantes de Arcera debido a su escasez en Cantabria. Aunque no posee grandes ejemplares, en los últimos años se está regenerando de forma natural de una manera asombrosa, de modo que en el futuro, llegará a formar un bosque de mucha mayor extensión que abarcaría ambas laderas del Montezuco, tanto la que da hacia el arroyo de La Calderona, como la que se asoma y vierte sus aguas hacia el valle del Polla. Allí existe un pequeño y acogedor rodal de quejigos añosos de unos 30 ejemplares de mayor edad, donde sestean el ganado y las personas.

También el quejigar se extiende por las peñas del Risco y La Blanquilla, por encima  del cruce de la carretera de Arcera.

Este quejigar está recogido en el libro el “El bosque en Cantabria” de AEDO, Carlos, Concepción DIEGO, Juan Carlos GARCÍA CODRÓN y Gonzalo MORENO, Universidad de Cantabria. 2ª ed. 1991:

En la Cornisa Cantábrica los quejigales son muy raros. La vertiente norte de la Cordillera es un lugar poco apto para el crecimiento de estas comunidades forestales, que prefieren ambientes mediterráneos. No obstante en algunos puntos se localizan quejigales o quejigos aislados, al amparo de condiciones microclimáticas singulares.”

“Los bosques de roble carraspizo se encuentran en Cantabria en terrenos de relieve habitualmente suave, donde la pendiente y, por tanto, el efecto ladera, es poco acusado. Se manifiesta, no obstante, una tendencia hacia las orientaciones solanas, si no limitadas estrictamente a la sureña, al menos con una cierta componente meridional.”

La naturaleza de la roca que constituye el sustrato de estos robledales es calcárea en todos los casos conocidos. Se trata de uno de los pocos bosques que manifiestan una tendencia clara en este sentido, quizás debido a la influencia que un sustrato “seco” puede tener sobre un bosque de afinidades mediterráneas.

El estrato herbáceo de los quejigales está formado por un conjunto florístico  de gran interés constituido por especies muy raras en nuestra región, casi exclusivamente limitadas a estos enclaves, entre las que se puede destacar Artemisia alba. Junto a ellas se localizan herbáceas de más amplia distribución como Brachypodium pinnatum ssp rupestre, Anemone nemorosa, etc.

Vamos a destacar dos de las etapas de sustitución de estos bosques. Una de ellas es ya conocida, pues en sus aspectos más significativos es común a otros bosques asentados sobre calizas; se trata de los matorrales de Genista hispanica ssp. occidentalis. La otra está constituida por diversos arbustos espinosos.

Es indudable que los quejigales nunca fueron muy extensos en nuestra región, pues como hemos señalado, las características ambientales no son lo más favorables para estos bosques. Se ha perdido, sin embargo, un porcentaje significativo de su superficie, especialmente en la parte calcárea de Valdeolea y Valdeprado.

Las zonas ocupadas en la actualidad por los quejigales son meramente testimoniales y es urgente establecer medidas para evitar, en primer término, la disminución de la superficie que ocupan. También es necesario enmendar la degradación paulatina a la que se ven sometidas estas comunidades forestales por la extracción de leñas y los incendios, que en zonas como Campóo están poniendo en peligro la misma continuidad del bosque.

El roble carraspizo crece en el sur de Cantabria en Liébana, Campóo, Valdeprado y Valderredible. En la actualidad no queda ninguna mancha de entidad, únicamente rodales deteriorados pueden verse en la vertiente meridional. Junto a Villacantid se conserva el monte llamado La Robleda, notable por el tamaño de los ejemplares que allí existen, los mayores que se pueden encontrar en la región, pero muy separados unos de otros: un bosquete muy aclarado, lo que queda del robledal que revistió estas coteras calizas en algunos puntos del fondo del valle de Campóo, entre Villacantid y Reinosa. Otro pequeño grupo de ejemplares de escasa talla existe cerca de Cervatos. Más extensos, son los bosquetes situados en los alrededores de la Fábrica de Arcera, con árboles que tampoco pueden alcanzar grandes proporciones al ser estas zonas quemadas continuamente. Al norte de San Vitores, la zona de Peñota conserva una pequeña superficie en contacto con el robledal de matorru, mejor conservada y con árboles mayores. Hay ejemplares también en El Monte de Mataporquera y otras superficies de cierta extensión en los alrededores de Villaescusa de Ebro.”

El quejigar y su fase de sustitución de genistas o “argumas”, son también importantes porque a ellos va asociada una gran DIVERSIDAD FLORÍSTICA, también muy escasa en Cantabria, entre la cual destacaríamos por encima de todas, una orquídea que sólo sale allí:

La Limodorum abortivum: esta orquídea, aparte de ser escasa, tiene otra rareza y es que no posee clorofila. Esto ha hecho que, aunque no la hayan incluido en el Catálogo de Especies Amenazadas de Cantabria, los siguientes autores lo hayan hecho dentro de la FLORA AMENAZADA DE CANTABRIA y considerado su situación como VULNERABLE, es decir, que  posee Riesgo alto de extinción a nivel regional:

MORENO MORAL, G., Ó. SÁNCHEZ PEDRAJA, M. LAÍNZ, J. PATALLO, J. J. ALDASORO & C. AEDO (2001 “onwards”) Flora de Cantabria [Bibliografía básica. Plantas amenazadas

(Lista Roja de la Flora Vascular cántabra)]. “Version: September 2005”.  http://grupos.unican.es/acanto/botanica.htm#inicio

El QUEJIGO, también llamado por los arceranos encina, y en otros lugares de Cantabria roble enciniego o carraspizu, es el roble más mediterráneo y mejor adaptado a la sequía y a la insolación. No supera los 10 m. de altura, y se le encuentra con porte arbustivo. Se caracteriza por su hoja pequeña coriácea con lóbulos pinchudos y bellota sin peciolo, parecida a la de la encina, sólo que apenas pincha y es caduca.

ARGUMAL-BEREZAL (Genistas sp.) DE LA CRUZ y El CARRIL

Es la fase de sustitución del quejigar compuesta en su mayoría por argomas o argumas (Genistas scorpio e hispanica). Es una zona abierta, donde aflora la roca en superficie y donde la sequedad del terreno hace que sea un lugar rico en plantas aromáticas, tomillos, manzanillas de lastra, cardos y yescas.

También es un lugar de gran diversidad de ORQUÍDEAS que florecen aquí debido a la menor competencia de las herbáceas y a la naturalidad del suelo, donde existen gran cantidad de HONGOS, imprescindibles para su germinación.

Ophrys (Ophrys apifera, Ophrys sphegodes, Ophrys tenthredinifera, Ophrys scolopax, Ophrys passionis, Ophrys lutea, Ophrys fusca);

Orchis (Orchis purpurea, Orchis morio, Orchis pyramidalis, Orchis provincialis);

Serapias (Serapia cordigera, Serapia lingua, Serapia parviflora);

De otros géneros como:  Anacamptis pyramidalis,  Acera anthropophorum, Platanthera bifolia.

Y la HYMANTOGLOSUM HIRCINUM, que también debería tener una protección especial, y que llama la atención por su belleza y por ser bastante escasa.

Tanto el QUEJIGAR como su área de sustitución de GENISTAS son  el hábitat típico de la Liebre, la perdiz roja y la codorniz, pero también es muy importante la presencia de especies de aves rapaces de espacios abiertos como el AGUILUCHO PÁLIDO y AGUILUCHO CENIZO, incluidos en el Catálogo de especies amenazadas de Cantabria como VULNERABLES.

Los pastizales y argomales secos y abiertos, tachonados de arbustos espinosos, son también el hábitat típico de la alondra, el escribano montesino, la tarabilla común y de los ALCAUDONES, tanto el real como el dorsirrojo; lugar de caza y campeo del cernícalo común, del ÁGUILA CULEBRERA y del HALCÓN ABEJERO; y presencia habitual de los buitres leonados y el ALIMOCHE en busca de alguna res muerta.

El gato montés también encuentra allí cobijo, el corzo e incluso en el duro invierno se deja ver alguna que otra vez incluso el lobo.

También es un buen lugar para buscar  fósiles.

Aquí se encuentra la CUEVA de La Cruz y las dos de La Blanquilla.

Ambas zonas abarcarían las laderas que vierten hacia el arroyo de La Calderona: Montezuco, El Carril, Los Marcueros, Los Vallejos, Las Ramas, La Cruz, San Pantaleón y La Blanquilla

ARROYO de FUENTELASPINA

Este modesto arroyo que nunca se seca, recibe las aguas de las laderas de la Curujuela y de los prados de San Miguel.

La serpenteante sauceda que da sombra al arroyo de Fuentelaespina es una amalgama de biodiversidad tanto de animales como de vegetales adaptadas a lugares húmedos: sauces, chopos, lirios, mentas acuáticas y varias especies de fauna y flora amenazada.

PINAR DE SILVESTRE (Pinus silvestris) DE TRASDECAMPO

Repoblación de pino que se hizo en las tierras de Arcera donde pastaban los rebaños de ovejas y cabras. La plantación se llevó a cabo hace unos 20 años; entre los pinos crece la vegetación autóctona, hayas, ráspanos, mayetas, dedaleras, y pequeños rodales de roble rebollo, algún  ejemplar centenario  de  roble albar, hayas, etc.

HAYEDO Y ROBLEDAL DE LA COTORRA

Entre los dos forman uno de los bosques más extensos del pueblo, por lo que aquí hay una gran variedad de animales y plantas.

La Cotorra o Cotorras, sirve para denominar a la cumbre, pero sobre todo, para referirnos al hayedo, que ocupa la mayor parte del lugar.

El límite del robledal y el comienzo del hayedo es el que marca la frontera, no sólo humana entre Arcera y Los Carabeos, sino también vegetal, y es donde el sotobosque y la hierba que tapizan el suelo del rebollar dejan paso a la hojarasca y al suelo despejado del hayedo.

Bajo las hayas la hojarasca lo cubre todo y el sotobosque es escaso debido a la poca luz que dejan pasar. Pese a todo, las raspaneras van extendiéndose como un amplio colchón por el suelo desde hace ya tiempo que las cabras abandonaron el lugar. En los altos donde la solana deja paso a la umbría, las rebollas son altas y derechas en su competencia por la luz con las hayas.

En el hayedo crecen  muchas especies de hongos, setas, líquenes y musgos, que suplen la falta de luz, con la humedad de la umbría. Prímulas y narcisos se apresuran a florecer antes de que los árboles abran sus hojas. Y el acebo ante vecinos tan esbeltos prefiere extenderse más a lo ancho que a lo alto.

Como en el rebollar allí viven la marta, el corzo, y últimamente algún ejemplar de ciervo; también rapaces forestales bioindicadoras como el  halcón abejero, águila culebrera, aguililla calzada, ratonero, gavilán y azor.

Entre las plantas son destacables el lirio de los valles, la azucena martagón, narcisos

RÍO Y BOSQUE DE RIBERA: EBRO LA ALDEA-AROCO, POLLA LA FÁBRICA

El tramo del río Ebro entre La Aldea y Aroco, ambas márgenes son terreno de Arcera, forma parte del LIC del Ebro (Lugar de Interés Comunitario) que comprende todo el tramo del río Ebro de Cantabria desde su nacimiento al Villaescusa de Ebro, cerca de Orbaneja del Castillo.

El tramo del Ebro que discurre por Arcera tiene un gran interés natural, porque es de los pocos tramos del Ebro por el que no existe una carretera cercana. Esto lo convierte en un lugar idóneo para la fauna entre la cual la más destacable sería la nutria o aves como el Mirlo acuático y la oropéndola, lugar idóneo para la observación de aves fluviales tal y como citan en el libro:

SAIZ VILLORIA, Jesús y FOMBELLIDA DÍEZ, Isidoro: “Aves de Cantabria. Guía Ilustrada” Santander, 1999

Recientemente se ha señalizado el CAMINO NATURAL DEL EBRO GR-99, que discurre en este tramo entre La Aldea-Loma y Aroco (ETAPAS 1 A 4) y donde además del río podemos disfrutar de numerosos ejemplares de roble albar centenarios.

Por la margen derecha discurre el camino de Aroco a La Aldea, que aunque cerrado en algunos tramos se puede seguir abierto por los pescadores.

El lugar debería poseer una figura de protección mayor que los 25 m. en ambas márgenes del Ebro que abarca el LIC, una figura como la de ÁREA DE INTERÉS NATURAL, que recogiese y extendiese la protección a la CUENCA de ambas vertientes, ya que cualquier afección sobre éstas repercute en el río.

LA PRADERA: ARCERA, AROCO

Es el paisaje humanizado formado por los prados de siega y pasto del pueblo. Aquí la diversidad florística es particular y viene enriquecida por la vegetación de linderos y matas de bosque cercanas. Abarca los prados bordeados por setos de infinidad de arbustos que aportan diversidad florística, faunística  y de paisaje.

Aquí crían el Alcaudón dorsirrojo,  Alcaudón real, etc.

La concentración parcelaria que elimina los setos de separación entre las fincas disminuye la biodiversidad de este tipo de paisaje.

EL PUEBLO:

Entre las calles y casas de Arcera encuentran refugio animales y plantas, que buscan junto al hombre acomodo o simplemente se aprovechan de los refugios y alimento que les brinda su presencia.

Habría que destacar primeramente una ausencia, y es la de los gorriones. Pararos un poco a hacer memoria, y a que no conocéis pueblo o ciudad donde no estén presentes.

Las golondrinas, han vuelto a criar. Los vencejos siempre han regresado primavera tras primavera, unas pocas parejas en el barrio de Abajo. Cuando regresó el ganado también han vuelto los estorninos negros que junto a ellos encuentran alimento.

Pero los que no fallan en este hábitat humanizado son los colirrojos  tizones, las lavanderas o rabocandil, el petirrojo, carboneros, … y algunos nocturnos y discretos como la garduñas,la lechuza o los simpáticos erizos.

Publicado el 23/01/2010 en Naturaleza y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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